La Unión
Era un partido clave,
fundamental para las aspiraciones de Los Andes en la
recta final del torneo, y no se podía fallar. Es que las
derrotas de Armenio y Villa San Carlos, sumado al
triunfo de Almagro, lo ponían entre las sogas al equipo
de Cascini. Y por eso, los tres puntos eran vitales.
Sin embargo, Los Andes
no estuvo a la altura de las exigencias y cayó por 2 a 0
ante Lamadrid y puso en peligro su lugar en el Reducido.
En un partido chato, sin brillo y con el pelotazo como
estandarte de cada avance, Lamadrid, último del torneo y
que acumulaba nueve partidos sin ganar, aprovechó este
panorama para hacerse fuerte en su cancha y
contrarrestar las individualidades del Milrayitas.
Y este planteo
friccionado le trajo réditos desde el primer minuto, ya
que se adueñó de las acciones del encuentro, pese a que
el visitante fue el primero en tener una situación clara
para abrir el marcador.
En la única jugada
colectiva de Los Andes en toda la tarde, Gómez recibió
de Bevacqua, pero su remate cruzado fue bien retenido
por el arquero Granero, quien no tuvo mucho trabajo en
la tarde de ayer.
Y es que, con varios
jugadores averiados, entre ellos Nieva y Romero, lo de
Los Andes fue muy pobre en todo sentido. Inseguro en
defensa, impreciso en el medio y sin puntería en
ofensiva. Todo fue negativo. Y el local le sacó provecho
a eso para imponer su juego y quedarse con importante
victoria.
El primer signo de
preocupación para Los Andes llegó a los 21 minutos
cuando Lamadrid estuvo muy cerca de abrir el marcador
con un remate de Lucas Del Rio y un cabezazo de Manuel
Ledesma.
Pero, en esta
oportunidad, el intento del local se topó con la
seguridad de Luciano Díaz, quien le puso el pecho a los
dos remates seguidos (primero de Del Río y luego de
Ledesma) para mantener el cero de su propia valla.
Igual, eso no terminó ahí.
A ese aviso, golpe que
pasó cerca, se le sumó la lesión de Maxi Castano, quien
debió salir del campo a los 28 minutos y dejarle su
lugar a Jonatan Tridente, para complicar un poco más el
panorama del equipo.
Y sí, la desgracia
volvía a reinar en el equipo de Lomas. Y es que más allá
de algunas insinuaciones de la visita, donde parecía que
iba a despertarse y adueñarse del trámite, el local
golpeó primero y dejó al borde del knockout al equipo de
Cascini.
Del Río aprovechó un
rebote de Díaz, quien anteriormente le había tapado un
gran mano a mano a Viqueira, para marcar el primero de
la tarde en Devoto y dejar tambaleando al conjunto
lomense.
Y si el gol del
delantero significó una piña certera al mentón, el
segundo fue un golpe letal del cual Los Andes nunca pudo
recomponerse. Es que el gran cabezazo de Pizarro, tras
un centro de Martínez, que hizo estéril el esfuerzo del
arquero visitante, provocó el derrumbe del Milrayitas.
En el complemento,
Cascini, buscando un manotazo de ahogado, metió mano en
el equipo, pero, para tristeza de todos los hinchas de
Los Andes, la pelea estaba definida, a pesar de que
Ariel Penel le anuló un gol de cabeza a Romero.
Es que sin su mejor
hombre, Damián Luna, Los Andes se quedó sin cintura, sin
picardía, sin elementos futbolísticos para cambiar la
historia de este partido, que por lo demostrados por
los, sumado a las dos expulsiones (la de Alejandro Mena
y Hernán Veloso), parecía una pelea entre boxeadores que
un partido de fútbol.
Y dentro de este
panorama, el Carcelero le propinó una dura paliza a Los
Andes, dejándolo muy herido y complicado en su pelea por
entrar al Octogonal. ¿Cambiará la racha contra Armenio?