La Unión
Fue la tercera derrota
del equipo de Cascini en cinco presentaciones, la
segunda en el Gallardón. La noche no comenzó bien y
terminó de la misma manera.
Los cambios que
introdujo Cascini, y muy a pesar de colocar tres
delanteros, contrarrestaron con la falta de un generador
de fútbol. Por eso, el Milrayitas extrañó la ausencia de
Franco Asencio. Cuando afloraban más las ganas que el
fútbol, Colegiales se puso en ventaja.
Dos cabezazos en el
área es gol. La bajó Leguizamón Arce y por el segundo
palo la metió Abaurre. Los Andes se desesperó y en su
afán por adelantar las líneas dejó grandes huecos
defensivos de los cuáles la visita pudo haber sacado más
ventaja.
Como a los 20 minutos,
cuando atacaron cuatro contra dos y Mariano Barale lo
perdió solo frente a Maxi Scapparoni. A pesar de jugar
con un solo punta como Ángel Vildozo, por las bandas
Matías Roldán marcó las pautas del ataque Tricolor.
Y cuando la presión
aumentaba, el Milrayitas llegó al empate en una muy
buena jugada colectiva. Gómez habilitó a Noce, centro
contres dedos y cabezazo bombeado de Lucano que batió a
Ramírez.
A partir de ahí, Los
Andes fue más y por el sector derecho fue tejiendo las
llegadas al arco de Ramírez. Generó más de una decena de
tiros de esquina, pero no pudo sacar provecho de las
pelotas paradas.
El primer parcial
terminó con una mejor imagen del conjunto local, que sin
embargo no la pasó del todo bien en el fondo. Esa
postura se desvaneció en el complemento, donde todo se
hizo muy aburrido.
La producción de Los
Andes fue floja, no generó llegadas claras y la salida
del Pitu Gómez le hizo perder fútbol. Apostó por algún
desborde de Lucano, lo más claro del equipo, pero sus
centros nunca fueron precisos.
Colegiales tampoco hizo
mucho por el espectáculo, con el empate estaba conforme
y cuidaba ese punto como el tesoro más valioso.
En na llegada profunda
de Vicente, Vildozo se lo perdió debajo del arco. Pero
el lateral, ayer volante, aprovechó una desatención de
la defensa y luego de una muy buena jugada se metió por
derecha y picó la pelota ante la salida de Scapparoni.
Cascini agotó las
variantes, puso mucha gente en ofensiva, pero como
siempre, esos intentos terminan perjudicando a uno mismo
y beneficiando la tarea de los defensores rivales.
Luna no pudo hacerse
eje del equipo y Los Andes terminó apostando a la
heroica, sin ideas y con poca noción de juego.