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No es facil. ¿Cómo
explicar este empate con San Telmo si las condiciones
estaban dadas para que el partido termine con victoria
de Los Andes? Sin embargo, eso no pasó. Cuando la aguja
del reloj ya había cruzado la barrera del tiempo
adicionado, el árbitro Gabriel Guillaume le dio una vida
más al Candombero y el delantero Darío Gigena le privó
al Milrayitas la posibilidad de cantar victoria tras
seis encuentros. Nada que hacer. El conjunto de Germán
Corengia volvió a estar lejos de su nivel, creó muy
pocas situaciones de gol y sigue desperdiciando chances
de acercarse a los puestos de privilegio. Es verdad, más
allá de las igualdades con Defe y Telmo, la distancia
con el líder Sarmiento sigue siendo la misma. Esperemos
que después de la próxima fecha se acorten. A ganarle a
Chicago, muchachos...
Imposible no sentirlo. El agobiante calor jugó su
partido durante los primeros 45 minutos. Ninguno de los
dos equipos supo cómo manejar la pelota y las
situaciones de gol brillaron por su ausencia. Solo se
puede destacar una ocasión por bando. La primera, la más
clarita, estuvo en los pies de Daniel Giménez. Después
de una buena habilitación de Jaime Molfeso, el goleador
quedó mano a mano con el arquero Juan Gambandé, pero su
remate no encontró destino de red. Y la otra emoción de
la etapa inicial fue un remate de media distancia de
movedizo Maxi Badell que fue controlado en dos tiempos
por Walter Cáceres. Eso fue todo. El resto, más de lo
mismo. Calor, mucha fricción en el medio y un dolor de
ojos terrible…
Pero, a pocos minutos de iniciado el complemento llegó
el festejo de Lomas. Alejandro Friedrich, el mejor de la
cancha, se hizo cargo de una infracción cerca del área,
le dio mucha rosca a la ejecución y la pelota se metió
junto al palo derecho, lejos del alcance del 1 local.
¿Injusto? Vaya uno a saber… La realidad era que Los
Andes estaba arriba y quería corta la mala racha.
Entonces, el técnico Corengia ajustó las piezas y volvió
a cambiar el dibujo táctico. Poco quedaba del agresivo
3-4-3 del complemento. Los Andes ahora se la jugaba con
el combativo 4-4-2, con los juveniles Claudio Leguizamón
y Leo Fino copando el mediocampo. Y, mal no le fue.
Porque San Telmo no encontraba respuesta y todo era
pelotazos y más pelotazos. Hasta que el cuestionado
Guillaume no sancionó una clara falta sobre Legui, se
olvidó por unos minutos de terminar el partido, y Gigena,
con un cabezazo bombeado, puso el 1-1 definitivo.
Increíble pero real…
El lunes con Nueva Chicago solo sirve ganar. Para
recuperar la confianza y no dejar pasar el tren. Este
plantel fue elegido para pelear arriba y tiene que
demostrarlo. Vamos que todavía estamos a tiempo… |