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Como lo había asegurado
el lesionado Jonatan Tridente, minutos antes de que comience el encuentro,
Los Andes tenía en claro que debía salir a afrontar este encuentro con
una actitud diferente a la que venía mostrando en lo que va del torneo.
Así, con varios habituales suplentes en el equipo, el conjunto dirigido
por Jorge Vendakis inetentó desde el principio copar la mitad de la
cancha. No obstante, del lado de enfrente estaba uno de los candidatos a
ascender, Platense, que con el buen pie de sus volantes hizo sufrir
durante varios minutos de la primera etapa al debutante Coira.
EL Calamar controlaba la pelota y comenzaba a acercarse al arco de Hugo
Giménez, sobre todo cuando la tenía Martín Madrid, el artífice de la
victoria de los marrones en el anterior enfrentamiento entre estos dos
equipos.
A los 4 minutos de juego, el árbitro Manuel Loureiro le ahogó el grito
de gol a los hinchas locales al anular un tanto por jugada peligrosa
contra la humanidad de Gastón Díaz.
Pero, contra todos los pronósticos, El Milrayitas no había viajado hasta
Vicente López para ser un simple espectador. Tanto fue así que el
encuentro era de ida y vuelta, y a los 13’ se salvó Platense.
Sin embargo, con el correr de los minutos el cotejo fue cayendo en un
pozo, y los equipos comenzaron a insinuar más de lo que ejecutaban. Así,
los intentos creativos de ambos conjuntos empezaron a morirse por propia
debilidad en los tres cuartos de la cancha. Los dos adolescían de explosión
facilitando, de esa forma, las labores de los volantes destructivos.
Pero, los de Lomas contaron con una muy clara cuando, Coira, que ya se había
recuperado de los primeros minutos de zozobra, recuperó muy bien en la
mitad de la cancha, descargó para la derecha, donde se encontraba Pagés,
quien ejecutó un centro al área. Para sorpresa de todos, el que ganó en
el salto de cabeza fue el más chiquito, Hernán Wisniewski, pero la
pelota terminó en las manos del arquero, que estaba muy bien ubicado.
Sobre el final de la primera etapa, a los 44’, el que respiró aliviado
fue Los Andes. Pablo Casado comenzó la jugada, la pelota desembocó en
Daniel Vega, quien en su afán de buscar su mejor perfil se demoró y le
terminó pegando apurado, cuando lo apremiaba un defensor visitante. La
redonda se fue cerca.
En el segundo tiempo, hubo aproximadamente diez minutos en los que ninguno
de los dos equipos intentaba. Madrid estaba desaparecido en acción y Los
Andes no tenía ninguna opción en la zona de creación. Los dos apostaron
al error del rival y se terminaron equivocando los dos porque ninguno
arriesgó.
Cuando el cronómetro marcaba que había transcurrido el primer cuarto del
complemento, ingresó en el Calamar Cristian Rivainera, que durante el período
que estuvo en el campo fue mucho más que Madrid. Aunque no fue partícipe
con él en la cancha, Platense generó su primera situación de riesgo.
Vega cabeceó para atrás y Rojas que andaba merodeando por el andarivel
izquierdo cruzó un remate de derecha que se fue apenas por arriba del
travesaño.
Por su parte, Los Andes tenía como único recurso para llevar el balón a
las inmediaciones del portero local a los saques largos de Hugo Giménez.
Los dirigidos por Vendakis mostraron serios problemas para hilvanar alguna
jugada.
A los 30’ llegó la amargura definitiva para los visitantes. Rivainera
ejecutó un defectuoso remate al arco, la punteó el recién ingresado,
Walter Gigena, y la pelota se le terminó metiendo a Hugo Giménez que
quedó a mitad de camino. Era el 1 a 0 para los de Saavedra. Como si
fueran pocas su propias limitaciones, los de Lomas no cuentan ni con la
suerte a su favor.
Sobre el final del encuentro se fue expulsado Javier Bergés por juego
brusco. Allí terminaron de desvanecerse las esperanzas de Los Andes de
empatar el partido.
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