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Lunes 8
de Mayo del 2000
El
Calamar le dio una mano grande
Los Andes no pateó un tiro al arco, pero ganó gracias
a un gol en contra y a la falta de puntería de Platense.
Ahora quedó a dos puntos de Quilmes, el segundo
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| Bressán (5) y Pérez (7)
se abrazan con sus compañeros |
Y Los Andes va. Sin
importarle el qué dirán. Si ante un centro al área a
favor del rival, sus once jugadores tienen que defender,
lo hacen sin ponerse colorados. Si después de abrir el
marcador, se estaciona cerca de su arquero y resigna
hasta la chance de algún contraataque, tampoco le
interesa. Frente a Platense quedó demostrado el
utilitarismo de este equipo de Jorge Ginarte. Se quedó
con un triunfo inmerecido y ahora le pisa los talones a
Quilmes, el segundo, que le lleva sólo dos puntos y al
que deberá enfrentar en la última fecha.
Bendita y maldita suerte. Los Andes no pateó al arco en
los 90 minutos y ganó. ¿Cómo se entiende? Los motivos
habrá que encontrarlos en la suerte y en la mala
puntería de Platense. La suerte. Quizás abrumado por la
presión que tenía para quedarse con los tres puntos, el
equipo salió muy atado a la cancha. Con el resultado en
cero, no hubo nadie que fuera capaz de darles de comer a
los delanteros. No pudieron Luis Pérez ni los hermanos
Levato. Pero a los 38 minutos, una aproximación terminó
en festejo. Gianfelice se mandó por derecha y forzó un
córner. El tiro de esquina, ejecutado por Ferrer al
primer palo, encontró la cabeza de un hombre de Platense
-Fernando Rodríguez- que la mandó al fondo de su arco
cuando intentó rechazar. La mala puntería del rival.
Quizás el factor más importante del triunfo de Los Andes
haya sido la falta de contundencia del Calamar. De la
mano de Walter Jiménez y de José Luis Fernández,
Platense intentó llegar tocando y tuvo varias chances
claras de gol. El local se encerró atrás pero por
momentos no pudo evitar los ataques del rival. Claro que
a la hora de definir en el área contraria, Platense no
tuvo la misma contundencia que en la propia. Fueron
tantas las oportunidades que en un momento del segundo
tiempo, pareció que el equipo visitante estaba más cerca
del segundo que del primero.
Con los ingresos de Desagastizábal y de Armoa, Los Andes
pudo manejar la pelota en el último cuarto del partido.
Así se defendió y terminó de construir un triunfo clave
para seguir ilusionado con luchar por el ascenso
directo. Platense se fue mordiéndose los labios por las
chances desperdiciadas. Perdió un partido increíble, se
despidió de cualquier intento por entrar al Reducido y
ahora empezó a mirar de reojo una tabla que no estaba en
los planes: la del descenso.
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